junio 9, 2006
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| El caso es que hay en común mucho más de lo que parece: la necesidad de adaptarse a un entorno diferente al de procedencia, el enfrentamiento a un nuevo proyecto de trabajo y de vida, la ardua gestión de la red familiar, el sufrimiento de pérdidas importantes, emociones y nostalgias que permanecen pegadas a un olor, melodía o sabor; relaciones personales y sociales inéditas, incertidumbre ante el futuro, invasión de un sentimiento de `otredad´. |
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| Todo ello conforma un patrimonio vital, unas `señas de identidad´, un germen de comunidad intercultural en la que se ve reconocido cualquier emigrante, viendo así reflejada su trayectoria y sentimientos en los de muchos otros compañeros y compañeras de ruta.
Por ello, es importante compartir más intensamente la experiencia de emigrar y convertirla en una escuela de mutuo aprendizaje.
Justo lo que te proponemos en este espacio, en el que hemos incluido un apartado para el intercambio de cartas entre migrantes y la información sobre los encuentros que estamos organizando.
'La tierra es mi patria, la humanidad es mi familia'
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